Saturday, December 05, 2009

Historia difusamente blanca

El siguiente texto es producto de mi imaginación noctámbula y aborda dos temáticas literarias. Espero les agrade. Cualquier crítica o comentario es apreciadamente recibido =)


Historia difusamente blanca

La inconsolable frase, aquello que nos ha de impulsar y nos limita. ¿Cómo se plantea a el inicio, el detonante de todo? Punto amado y odiado simultáneamente. Referencia a las primeras palabras de un escrito. ¿Cómo se llena una página en blanco?

A lo largo de la historia, la inquietud característicamente literaria ha perturbado al ser humano; ver hojas en blanco y la inquietud de cómo imprimir en ellas el pensamiento, la emoción, una cierta articulación, que además atrape y llene el espacio. ¡Qué exigente es la literatura!

Mañas recurrentes

Ante esta problemática, es necesario encontrar soluciones a esto. Por ejemplo: "echar palabras", esperar que la primera detone el resto. Graciosamente, esta no es la solución. Antes de una palabra debe haber un conocimiento, una idea detonante. Suponer que unas grafías vomiten el sentir no es el mejor depósito de la valiosa confianza del escritor.

Otro truco recurrente: los interlineados tramposos. Estos implican cierta presentación, pero también una celada contra la moral escritora y la audiencia lectora. Sacrificar espacio, papel y árbol a favor de la flojera concienzuda y la estética institucional implica cierto crimen.


¡Otra! ¡Al estilo del palomazo! La "paja". Ese relleno al que recurrimos para salpicar la hoja, llenar el vacío con uno mucho peor que la nada de la celulosa: el vacío creado con la conciencia, aquel garabato que no representa nada y a la vez, el recurso prohibido del escritor.


Concluye así el manual del vacío papiro y de los recursos tramposos de la escritura, presentado en una cómoda explicación brevísima.

1 comment:

Anonymous said...

¿CUANDO EMPEZAR?

Precisamente ayer, platicaba con una compañera de trabajo sobre el momento adecuado para empezar a publicar. Ella me comentaba de que su hija, a pesar de ya tener varias cosas escritas, siente que no son lo suficientemente buenas para publicarse. Pero, ¿cuándo serán lo suficientemente buenas? o ¿quién decidirá ese momento? Yo creo, le dije, que la calidad no se tiene momento de publicar, sino que se adquiere conforme se va publicando. Puedo entender que los primeros escritos pueden adolecer, de esto o de aquello, pero tienen el mérito de salir a la luz, de ser precursores de aquellos que vienen detrás y que tendrán mayor calidad. Pero, necesitamos abrir brecha con aquello que ya tenemos en las manos. Los grandes escritores, no publicaron un primer texto y se inmortalizaron. Se han hecho grandes a través del tiempo y de sus publicaciones, de las críticas de sus lectores y de su propio crecimiento. Sergio, te invito a dar ese paso, pasando del Blog de Tacubo, que cumple muy bien su propósito de ser una magnífica palestra para el iniciado, a buscar ahora otros espacios de publicación. Espacios públicos, como revistas universitarias, periódicos locales, en fín lo que se presente, para que esas reflexiones, esos poemas incipientes o esas críticas socio-políticas encuentren un público mayor en todos los sentidos. Un público que te hará crecer; ya que considero que YA es el momento para comenzar a dar esos primeros pasos, para el al término de tu carrera puedas caminar con paso firme y enfocado hacia donde seguramente dirigirás tu ruta en la vida.