Cuando recorro las calles, veo las casas, veo a la gente o me veo a mi mismo, encuentro el caos. Y por esta ocasión no me quejaré del grave desorden institucional y gubernamental que es una enorme traba para que progrese el país y traiga bienestar, sino de aquel que es producto de las acciones de la gente.¿Cómo se ve esto? Ejemplos podemos tomarlos en la realización de cualquier actividad y en cualquier faceta. Puede ser desde el que acepta un soborno y por consiguiente corrompido o aquel que entra rapidamente al metro sin esperar que la gente salga.
Al realizar las cosas de la manera que no se debe empezamos a crear un desorden que puede desembocar en un caos** Y aunque actos como pasarse el semáforo peatonal o vehicular en rojo, quedarse parado en la entrada de un transporte o sentarse en el camión y obstruir el paso al asiento de a lado (sentandose del lado del pasillo), parezcan insignificantes tenemos que aprender algo: no estamos solos y las acciones que realicemos repercutirán de manera positiva o negatica. Tenemos que agregar además que hay muchos más individuos ejecutando acciones; si sumamos numerosas desorganizadas acciones no podemos esperar otra cosa mas que el caos.
Es por esto que se muchas veces se le puede dar explicación al tráfico excesivo -todos quieren pasar primero-, a la tardanza del transporte -los choferes hacen el recorrido compitiendo contra las otras unidades, descuidando ciertas zonas- el trabajo se acumula por la desidia, y podemos seguir pensando y enumerando más casos.
La natural solución o apaciguamiento del caos es simplemente obrar como se debe, es decir, cumpliendo las responsabilidades que se nos marcan. Así, podemos laborar de manera espaciada y con tiempo, podemos esperar a que el semáforo cambie, podemos denunciar algo que no nos parezca, podemos exigir una mejor organización... y todo esto lo lograremos con el bien actuar, refiriendonos a la buena actuación y consiguiente coordinación. No estamos solos.
* Sin embargo, esto no exime de ninguna manera a las autoridades que tienen responsabilidad por el cuidado de cualquier situación de su competencia.
** El autor sabe que desorden y caos son sinónimos, sin embargo le da más peso a la segunda, declarando que es un estado peor.
Al realizar las cosas de la manera que no se debe empezamos a crear un desorden que puede desembocar en un caos** Y aunque actos como pasarse el semáforo peatonal o vehicular en rojo, quedarse parado en la entrada de un transporte o sentarse en el camión y obstruir el paso al asiento de a lado (sentandose del lado del pasillo), parezcan insignificantes tenemos que aprender algo: no estamos solos y las acciones que realicemos repercutirán de manera positiva o negatica. Tenemos que agregar además que hay muchos más individuos ejecutando acciones; si sumamos numerosas desorganizadas acciones no podemos esperar otra cosa mas que el caos.
Es por esto que se muchas veces se le puede dar explicación al tráfico excesivo -todos quieren pasar primero-, a la tardanza del transporte -los choferes hacen el recorrido compitiendo contra las otras unidades, descuidando ciertas zonas- el trabajo se acumula por la desidia, y podemos seguir pensando y enumerando más casos.
La natural solución o apaciguamiento del caos es simplemente obrar como se debe, es decir, cumpliendo las responsabilidades que se nos marcan. Así, podemos laborar de manera espaciada y con tiempo, podemos esperar a que el semáforo cambie, podemos denunciar algo que no nos parezca, podemos exigir una mejor organización... y todo esto lo lograremos con el bien actuar, refiriendonos a la buena actuación y consiguiente coordinación. No estamos solos.
* Sin embargo, esto no exime de ninguna manera a las autoridades que tienen responsabilidad por el cuidado de cualquier situación de su competencia.
** El autor sabe que desorden y caos son sinónimos, sin embargo le da más peso a la segunda, declarando que es un estado peor.
No comments:
Post a Comment